El día partió no tan temprano cuando mis bebés me despertaron porque tenían hambre a eso de las 9:30 de la mañana. Luego de bañarnos y hacer nada por unas horas gastamos parte de nuestra tarde en el alto las condes, un mall al que vamos constantemente.
Como vamos todas las semanas y nada cambia, decidimos salir del mall e ir caminando por los alrededores, admirando la mezcla de arquitecturas que hay en esa zona.
Luego de caminar al rededor de media hora encontramos una bella pero desolada plaza en la que nos sentamos y jugamos con un par se filtros de snapchat, para finalmente no usar ninguno y sacar fotos simplemente jugando con la luz del día que teníamos.
Luego de recibir una llamada trivial de mi suegra decidimos volver al mall por la calle paralela a la que nos habíamos venido... la peor elección de la vida. Solo vimos rejas todo el camino, ya que íbamos por el lado de una carretera urbana y para más remate corría un viento gélido. Al menos cuando llegamos el mall estaba tibio.
Luego de terminar las compras en el supermercado llegamos a casa a desempatar las bolsas y ordenar las cosas para el día lunes, que es nuestra vuelta a clases. Mi prima había quedado de venir así que la esperé con ansias.
En el momento que llegó subimos a la pieza y conversamos un buen rato los cuatro (mi prima, su pareja, mi diego y yo), mientras que los hurones corrían, se trepaban y hacían de las suyas.
La visita concluyó más rápido de lo que hubiese querido, pero al menos quedamos se ir el fin de semana que viene a la casa de ellos y será con asado!!
Gracias por leer mi pequeña historia cotidiana!
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